¿Hacer pausas en tu dieta ayuda a perder más grasa? Lo que nos cuenta el estudio MATADOR
Te han dicho mil veces que para adelgazar tienes que comer menos durante semanas o meses. Y funciona… hasta que deja de funcionar. Tu cuerpo se acostumbra, la báscula se estanca y la frustración aparece. ¿Te suena familiar?
Pues hay un estudio que propone algo diferente: hacer descansos programados durante la restricción calórica. Se llama MATADOR (nombre que suena a película de acción, pero es un acrónimo científico) y sus resultados llamaron mucho la atención hace unos años. Los participantes que alternaron períodos de restricción con semanas de «descanso» perdieron bastante más peso que quienes siguieron una dieta tradicional continua.
Suena interesante, ¿verdad? Pero antes de que te emociones demasiado, te cuento que la historia completa tiene más matices de lo que los titulares sugieren.
¿Quieres saber si esta estrategia podría funcionar para ti? En la Clínica MONLEÓN trabajamos con cada persona de forma individualizada, adaptando las estrategias nutricionales a tu estilo de vida, objetivos y circunstancias personales. Reserva tu primera consulta de Nutrición Online aquí.
Qué investigó realmente el estudio MATADOR
MATADOR son las siglas de «Minimising Adaptive Thermogenesis And Deactivating Obesity Rebound» (minimizar la termogénesis adaptativa y desactivar el rebote de la obesidad). Un nombre técnico para una idea bastante simple: ¿y si hacemos pausas en la dieta para evitar que el metabolismo se ralentice tanto?
El estudio, publicado en 2017 en el International Journal of Obesity, reclutó a 51 hombres con obesidad de unos 40 años de edad. Los dividieron en dos grupos:
Grupo restricción continua: 16 semanas seguidas comiendo un 33% menos de calorías (el 67% de sus necesidades de mantenimiento).
Grupo restricción intermitente: Alternaron 2 semanas comiendo menos calorías con 2 semanas comiendo «normal» (lo necesario para mantener el peso). Hicieron esto 8 veces, con 7 períodos de descanso en medio.
Ojo, que el grupo intermitente estuvo más tiempo en el estudio (30 semanas en total), aunque el tiempo real de restricción fue el mismo: 16 semanas.
Los resultados que sorprendieron a muchos
Aquí vienen los números que generaron titulares:
Los hombres del grupo intermitente perdieron 14.1 kg de media, mientras que los del grupo continuo perdieron 9.1 kg. Eso es un 55% más de pérdida de peso. No es poca cosa.
Pero hay más. De esos kilos perdidos, el grupo intermitente eliminó 12.3 kg de grasa versus los 8 kg del grupo continuo. La masa muscular se mantuvo similar en ambos grupos (perdieron entre 1-2 kg, algo normal cuando adelgazas).
¿La cereza del pastel? Durante esas semanas de «descanso» del grupo intermitente, el peso se mantuvo estable. No hubo efecto rebote. El peso promedio cambió apenas 0.0 kg durante esos períodos.
La teoría detrás: tu metabolismo no es tonto
Aquí viene la parte interesante. Cuando reduces calorías durante mucho tiempo, tu cuerpo no se queda de brazos cruzados. Se adapta. Reduce el gasto energético en reposo más de lo que debería solo por haber perdido peso. Es lo que llamamos «termogénesis adaptativa» o «adaptación metabólica».
Piénsalo como un modo ahorro de energía del móvil. Tu cuerpo detecta que entra menos combustible y dice: «vale, pues voy a gastar menos para sobrevivir». Baja un poco la temperatura corporal, reduces movimientos inconscientes, incluso tu sistema inmune puede volverse menos activo. Todo para conservar energía.
Los autores del estudio MATADOR propusieron que esos períodos de descanso podrían «resetear» ese modo ahorro. Como si cada dos semanas volvieras a cargar la batería del metabolismo.
Y efectivamente, cuando ajustaron los datos por la composición corporal, vieron que el grupo intermitente tuvo una reducción menor del gasto energético en reposo: -360 kJ/día versus -749 kJ/día en el grupo continuo.
Parece prometedor, ¿no?
Pero espera… hay que poner esto en contexto
Vale, ahora viene la parte donde te cuento por qué no deberías salir corriendo a aplicar esto sin más. Porque la ciencia no funciona con un solo estudio, por muy buenos que sean sus resultados.
Problema número 1: El estudio fue pequeño
Solo 36 hombres completaron el protocolo. Sí, has leído bien. Hombres. Cero mujeres. Esto es un problema porque las mujeres solemos responder diferente a las restricciones calóricas (diferencias hormonales, ciclo menstrual, etc.).
Para un estudio que pretende demostrar superioridad de un método sobre otro, 36 personas es… poco. De hecho, un análisis posterior sugirió que se necesitarían más de 300 participantes para confirmar estos hallazgos con certeza estadística.
Problema número 2: Duración corta y sin seguimiento
30 semanas son aproximadamente 7 meses. Nada mal para un estudio, pero en el mundo de la pérdida de peso, lo que importa es qué pasa a 1 año, 2 años, 5 años. ¿Mantuvieron el peso? ¿Funcionó igual de bien a largo plazo? No lo sabemos.
Problema número 3: Otros estudios dicen algo diferente
Y aquí viene lo gordo. Cuando otros científicos hicieron meta-análisis (estudios que juntan los resultados de muchas investigaciones), encontraron algo distinto.
Un meta-análisis de 2016 con 981 participantes concluyó que el ayuno intermitente y la restricción continua producen resultados similares en pérdida de peso. Otro de 2018 dijo básicamente lo mismo: ni uno ni otro es superior.
El más reciente, publicado en el BMJ en 2025, fue claro: «las dietas de ayuno intermitente tienen beneficios similares a la restricción energética continua».
Entonces, ¿por qué MATADOR obtuvo resultados tan diferentes? Probablemente por el tamaño pequeño de la muestra (más variabilidad), por el protocolo específico de 2 semanas ON/OFF que no se ha replicado mucho, y quizás porque solo incluyeron hombres.
¿Entonces funciona o no funciona?
Mira, la respuesta honesta es: depende.
El estudio MATADOR muestra algo interesante y biológicamente plausible. Sí, hacer pausas podría ayudar a reducir la adaptación metabólica. Pero la magnitud del efecto es pequeña en términos prácticos (389 kJ/día de diferencia, que son unas 90 calorías… menos de una manzana).
Lo que los estudios más recientes sugieren es que el verdadero beneficio del ayuno intermitente o la restricción intermitente no está tanto en «magia metabólica», sino en algo mucho más simple: adherencia.
Algunas personas encuentran más fácil hacer restricción por períodos cortos y luego descansar, que estar contando calorías todos los días durante meses. Para ellas, esta estrategia funciona mejor porque pueden mantenerla. Punto.
Otras personas prefieren la consistencia de comer un poco menos cada día. Y para ellas, eso funciona mejor.
La ciencia nos está diciendo que ambos caminos llevan al mismo destino en términos de pérdida de peso. La clave está en cuál puedes mantener a largo plazo.
¿Cómo aplicaríamos esto en la Clínica MONLEÓN?
Aquí es donde entra el trabajo de un nutricionista de verdad (no el de Google a las 2 de la mañana).
Si alguien viene a consulta queriendo perder grasa de forma saludable, nunca empezaríamos directamente con restricción intermitente. Jamás. El enfoque que seguimos tiene pasos claros:
Paso 1: Construir hábitos alimentarios saludables
Primero trabajamos cambios conductuales: aprender a identificar el hambre real, mejorar la calidad de los alimentos, establecer rutinas de comidas, gestionar emociones sin usar la comida. Esta base es innegociable.
Paso 2: Evaluar si la restricción intermitente tiene sentido
Una vez que esos hábitos están consolidados (y solo entonces), valoramos si una estrategia de restricción intermitente podría encajar con tu estilo de vida. Preguntamos cosas como:
- ¿Cómo es tu relación con la comida? ¿Hay historial de trastornos alimentarios?
- ¿Qué horarios tienes? ¿Trabajas por turnos? ¿Comes con familia?
- ¿Qué has probado antes y cómo te fue?
- ¿Tienes alguna condición médica que considerar? (diabetes, medicaciones, etc.)
Paso 3: Implementación gradual y monitorizada
Si decidimos probarlo, no copiamos el protocolo MATADOR al pie de la letra. Lo adaptamos. Podría ser 2 semanas de déficit moderado, seguidas de 1 semana en mantenimiento. O 1 semana y 1 semana. Depende de cada persona.
Y siempre con seguimiento. Monitoreamos peso, composición corporal, sensación de hambre, energía, rendimiento si haces ejercicio, estado de ánimo. Si algo no va bien, ajustamos o cambiamos de estrategia.
Paso 4: Preparar el mantenimiento
La pérdida de peso es solo la mitad del trabajo. Mantenerlo es el verdadero reto. Sea cual sea el método que uses para perder grasa, luego hay que encontrar un patrón alimentario sostenible para toda la vida.
Consideraciones importantes (léelas bien)
La restricción intermitente no es para todo el mundo. Hay casos donde directamente no se recomienda:
- Personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 que usan insulina (requiere ajuste médico muy cuidadoso)
- Historial de trastornos de la conducta alimentaria
- Embarazo o lactancia
- Niños y adolescentes
- Algunas condiciones médicas específicas
Tampoco es una solución mágica para compensar malos hábitos. He visto gente que piensa: «Hago dos semanas de dieta estricta y luego dos semanas como lo que me da la gana». Así no funciona. Los períodos de «descanso» son de mantenimiento, no de atracón libre.
La fatiga y el hambre durante los períodos de restricción son normales al principio. Tu cuerpo se tiene que adaptar. Pero si persiste mucho o interfiere con tu vida diaria, hay que revisar el enfoque.
Y por último: esto funciona mejor cuando se combina con ejercicio, especialmente entrenamiento de fuerza, para preservar masa muscular.
Lo que realmente importa
Mira, voy a ser claro contigo. El estudio MATADOR es interesante y aporta ideas valiosas. Nos muestra que hay diferentes formas de abordar la pérdida de peso y que vale la pena investigar alternativas a la restricción continua tradicional.
Pero no es la verdad absoluta ni la solución definitiva para la obesidad. Es una pieza más del rompecabezas.
La mayoría de estudios grandes nos dicen que lo que funciona, funciona porque puedes mantenerlo. Y lo que puedes mantener depende de ti: tu personalidad, tu contexto, tus preferencias, tu historia.
Hay personas que con restricción intermitente se sienten genial. Otras se sienten fatal. Algunas prefieren ayuno de 16 horas diarias. Otras prefieren días alternos. Otras prefieren comer un poco menos cada día sin complicarse.
No hay una fórmula universal. Y quien te diga lo contrario, probablemente te quiere vender algo.
Infografía sobre el Estudio MATADOR
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FAQ – Preguntas frecuentes
¿Qué es el estudio MATADOR y qué propone sobre la pérdida de peso?
¿Hacer pausas en la dieta ayuda realmente a perder más grasa?
¿En qué consiste el protocolo de restricción intermitente del estudio?
¿Por qué el metabolismo se ralentiza al hacer dieta continua?
¿Esta estrategia de dieta intermitente es recomendable para todo el mundo?
¿Cómo aplica la Clínica MONLEÓN estos hallazgos en sus consultas?
Fuentes principales consultadas:
- Byrne NM, Sainsbury A, King NA, Hills AP, Wood RE. Intermittent energy restriction improves weight loss efficiency in obese men: the MATADOR study. International Journal of Obesity. 2017.
- Intermittent energy restriction improves weight loss efficiency in obese men: the MATADOR study
- Headland M, et al. Weight-Loss Outcomes: A Systematic Review and Meta-Analysis of Intermittent Energy Restriction Trials. Nutrients. 2016.
- Sundfør TM, et al. Effect of intermittent versus continuous energy restriction on weight loss. JAMA Network Open. 2018.
- Cioffi I, et al. Intermittent versus continuous energy restriction on weight loss and cardiometabolic outcomes. BMJ. 2025.
Índice de contenidos
- ¿Hacer pausas en tu dieta ayuda a perder más grasa? Lo que nos cuenta el estudio MATADOR
- Qué investigó realmente el estudio MATADOR
- Los resultados que sorprendieron a muchos
- La teoría detrás: tu metabolismo no es tonto
- Pero espera… hay que poner esto en contexto
- ¿Entonces funciona o no funciona?
- ¿Cómo aplicaríamos esto en la Clínica MONLEÓN?
- Consideraciones importantes (léelas bien)
- Lo que realmente importa
- Infografía sobre el Estudio MATADOR
- FAQ – Preguntas frecuentes

